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Cinco simples cambios nutricionales (Que pueden mejorar la salud y el bienestar de tu hijo)

Por Janet Doman
1. No alimentes a tu hijo con la misma comida a diario
Desde el momento en que la comida entra en la boca, un niño comienza a entrenar a su mamá: Dame más de esto y menos de aquello. Algunas madres toman una filosofía basada en que una amplia variedad de sabores y texturas, es mejor.
Constantemente, las madres sirven la comida de acuerdo a lo que los niños piden, sobre todo si la hora de la comida es apresurada y corta. Ofrecerles una amplia variedad de alimentos y texturas desde temprana edad, es muy importante, pues a mayor variedad de alimentos durante la infancia, mayor será la cantidad de nutrientes que reciba el niño. Los niños que son alentados a probar todo, logran un mejor desempeño. Haz una regla sencilla, no repitas la misma comida una y otra vez.
2. Ofrece agua como bebida principal y elimina los jugos          
La mayoría de los niños toman jugo durante todo el día, esos jugos normalmente vienen enlatados, embotellados o en envases de cartón. Todos los jugos comerciales son realmente agua azucarada, por lo que el agua debe ser siempre la fuente principal de hidratación. Cuando un niño toma agua azucarada durante todo el día, toma demasiados líquidos porque es demasiado dulce. Cuando ofrecemos agua, el niño tomará lo que el cuerpo necesite, no más. Demasiados líquidos pueden crear problemas en los niños pequeños. Cuando se restringen o se eliminan los jugos y se reemplazan por agua o jugo fresco, algunas madres ven la mejora en el comportamiento de sus hijos; la concentración de los niños se incrementa y decrece la hiperactividad.
3. Ofrece fruta fresca y agua entre comidas.

Nuestros abuelos siempre dijeron “No bebas mientras comes.” La abuela tenía razón; los ácidos gástricos en el estómago se diluyen con agua u otros fluidos y se aminora su efectividad, mejor ofrece agua entre comidas para evitarlo.
La fruta es un alimento casi perfecto pero debe ser ingerida sola y no con otras comidas ya que la fruta es fácilmente digerible y se moverá a través del cuerpo rápidamente. La fruta es un limpiador natural, por ello se usa el jugo en los regímenes de ayuno. Cuando se come fruta con otros alimentos que toman más tiempo para ser digeridos, la fruta se ve forzada a moverse lentamente a través del tracto digestivo con esos alimentos.
El resultado es que el niño no tomará tantos nutrientes de la comida que ingiere y la flora intestinal se impactará negativamente. Otro punto importante acerca de separar la fruta y el agua de las comidas, es que sólo hay poco espacio en el pequeño estómago de un niño y si se ofrece una bebida, el niño tomará el líquido antes y eso lo hará sentirse satisfecho, igualmente, si hay fruta, probablemente también la elijan primero.
4. Haz del desayuno su comida principal
El desayuno es la comida más importante del día, lo cual no es una novedad y todos lo sabemos. ¿Por qué? El desayuno aporta el azúcar de la sangre para el resto del día, por lo que si ofrecemos al niño un desayuno de rey, el nivel de azúcar en la sangre se incrementará gradualmente y la energía del niño será apropiada y constante. Si ofrecemos un desayuno inadecuado, el azúcar de la sangre no incrementará y es probable que el niño se sienta cansado y malhumorado debido a ello. Así, vemos que el nivel de azúcar es importante.
Pueden existir dos problemas durante el desayuno, el primero es que los niños pequeños suelen no tener hambre al despertar y el segundo, es que los adultos ofrecemos el desayuno de prisa para continuar con el día, así que elegimos alimentos rápidos y fáciles. Si ofrecemos algunos trozos de fruta fresca, el niño aceptará esta primera opción en la mañana y luego de 30 minutos, su estómago estará despierto y mostrará un interés real en la comida. La olla de lento cocimiento entra al rescate, el desayuno puede cocinarse durante la noche mientras tú duermes y te despiertas con un maravilloso olor que seguramente hará que todos se pregunten “¿Qué hay para desayunar?” Es muy sencillo de preparar y además muy completo.
5. Sólo sirve comida fresca

Únicamente sirve comida que viene en paquetes que la Madre Naturaleza o Dios han creado. Evita todo lo demás: latas, cajas, cartones y opta por fruta y vegetales frescos, aves, pescado y carne fresca. Solamente usa comida congelada al final del invierno cuando definitivamente tienes que hacerlo.
Lo mejor es cultivar tu propia comida pero pocos tenemos el espacio o el tiempo para hacerlo. Lo siguiente mejor es comer alimentos orgánicos y comida local, encuentra mercados locales que realmente hagan el esfuerzo de cultivar la comida apropiadamente y establece una prolongada relación con ellos porque los necesitarás y ellos a ti. Hay una gran diferencia entre el sabor de la comida fresca y la que no lo es y tú quieres que tu hijo tenga ese buen sabor porque determinará su estándar para el resto de su vida. Crea este patrón desde que tu bebé llegue a casa porque estarás definiendo lo que es comida real y lo que no lo es, para cuando tu hijo tenga 7 u 8 años, ese trabajo estará hecho.
¿Son las botanas empacadas, los cereales azucarados y las cajas de jugo frutal falso, comida real? Tu hijo no tiene un carro ni una tarjeta de crédito, así que tú eres quien decide.

¿Debemos preocuparnos si un niño escribe al revés?

La siguiente información continúa una serie de preguntas comúnmente compartidas por madres que enseñan a sus hijos a escribir.

P: Mi hija de cuatro años ocasionalmente escribe algunas letras al revés, aún no la corrijo cuando lo hace ¿Debería hacerlo?
R: Para algunos niños es natural invertir algunas letras e incluso algunas palabras cuando están aprendiendo a escribir. Después de todo, las letras se parecen mucho una a otra y debido al gran esfuerzo visual involucrado, algunas veces se pueden confundir. Confía en ti mismo como un buen juez en relación a cuándo señalar aciertos, esto puede comenzar cuando el niño está sintiéndose seguro y exitoso en su escritura y ya escribe muchas palabras independientemente.

El gatear, arrastrarse y bracear pueden ayudar a los niños a progresar en estas etapas (o hasta sobrepasarlas) promoviendo continuamente e implementando las habilidades visuales y la madurez neurológica en general. En las etapas tempranas de la escritura, por ejemplo, los dos ojos deben trabajar perfecta y simultáneamente para poder lograr esa sofisticada hazaña física e intelectual. Cuando los dos ojos no siempre mantienen esta coordinación, la confusión visual y por consiguiente, las dificultades en lectura y escritura pueden aparecer.
Más tarde, el desarrollo de la dominancia hemisférica, de los 3 a los 6 años, ayuda enormemente a resolver este problema. En la etapa final del desarrollo, un lado del cuerpo, de los ojos, de la mano y del pie, tendrá habilidades funcionales más finas como la lectura y escritura. Por consiguiente, el enorme esfuerzo involucrado en la coordinación de los dos lados se elimina para hacer actividades más eficientemente logradas por un sólo lado. Una vez que el lado dominante se establece, la lateralidad toma lugar y los problemas en el niño, como el de realizar reversos o imágenes en espejo, desaparece.