¿Debemos preocuparnos si un niño escribe al revés?

La siguiente información continúa una serie de preguntas comúnmente compartidas por madres que enseñan a sus hijos a escribir.

P: Mi hija de cuatro años ocasionalmente escribe algunas letras al revés, aún no la corrijo cuando lo hace ¿Debería hacerlo?
R: Para algunos niños es natural invertir algunas letras e incluso algunas palabras cuando están aprendiendo a escribir. Después de todo, las letras se parecen mucho una a otra y debido al gran esfuerzo visual involucrado, algunas veces se pueden confundir. Confía en ti mismo como un buen juez en relación a cuándo señalar aciertos, esto puede comenzar cuando el niño está sintiéndose seguro y exitoso en su escritura y ya escribe muchas palabras independientemente.

El gatear, arrastrarse y bracear pueden ayudar a los niños a progresar en estas etapas (o hasta sobrepasarlas) promoviendo continuamente e implementando las habilidades visuales y la madurez neurológica en general. En las etapas tempranas de la escritura, por ejemplo, los dos ojos deben trabajar perfecta y simultáneamente para poder lograr esa sofisticada hazaña física e intelectual. Cuando los dos ojos no siempre mantienen esta coordinación, la confusión visual y por consiguiente, las dificultades en lectura y escritura pueden aparecer.
Más tarde, el desarrollo de la dominancia hemisférica, de los 3 a los 6 años, ayuda enormemente a resolver este problema. En la etapa final del desarrollo, un lado del cuerpo, de los ojos, de la mano y del pie, tendrá habilidades funcionales más finas como la lectura y escritura. Por consiguiente, el enorme esfuerzo involucrado en la coordinación de los dos lados se elimina para hacer actividades más eficientemente logradas por un sólo lado. Una vez que el lado dominante se establece, la lateralidad toma lugar y los problemas en el niño, como el de realizar reversos o imágenes en espejo, desaparece.

¿Implantes o aparatos para la audición? No, estimulación y oportunidad.

Por Janet Doman

Después de un embarazo retador, a la mamá de Koshiro se le dijo que su bebé estaba en posición de cara y tendría dificultades durante el parto. Los doctores usaron extracción con ventosa durante el proceso de nacimiento y el bebé fue examinado debido a los problemas que los doctores creían que eran inevitables.

Los exámenes mostraron que el bebé no respondía al sonido.

Pronto, a los padres se les dijo que su bebé verdaderamente tenía serios problemas. Su diagnóstico fue hipoplasia cerebral congénita, holoprosencefalia (una sólo estructura cerebral) y sordera profunda.
Después de muchas pruebas auditivas a las que el bebé no mostraba respuesta, se le hizo un escáner CT que mostró que la estructura de ese camino auditivo estaba intacto. Su problema estaba en el cerebro.
Era crítico que sus papás hicieran el escáner CT pues de otro modo tal vez hubieran asumido que necesitaba implantes cocleares. Para ello, parte del canal auditivo tiene que removerse permanentemente, una vez hecha la cirugía, no hay vuelta atrás.
Se le prescribieron aparatos para la audición y se planeó que el pequeño ingresara a una escuela para personas sordas en el momento en que fuera necesario.

A los 2, él no podía moverse, tenía severos problemas de audición y sólo podía ver puntos cercanos.

Koshiro era sordo debido a una lesión cerebral.
Koshiro se desarrolló muy lentamente. A los dos años, además de problemas auditivos, su visión era limitada a un punto cercano y era incapaz de moverse.

El pequeño Koshiro era incapaz de moverse.

Recibió terapias convencionales pero no hubo progreso, pero sus determinados padres continuaron buscando más y mejores respuestas para su niño. Los padres de Koshiro conocieron el curso ¿Qué hacer por tu hijo con lesión cerebral?Cuando Koshiro tenía cerca de 2 años e inmediatamente se registraron para asistir.
Inmediatamente después del curso, los padres de Koshiro se embarcaron en un programa de tratamiento en casa usando todo el conocimiento que obtuvieron y con gran entusiasmo y apoyo de su hermana mayor. Mejoraron la dieta del pequeño al introducir comida más sana y nutritiva. Se aseguraron que tuviera mucha oportunidad para moverse libremente en el piso sin restricciones. Comenzaron un intenso programa de estimulación auditiva para mejorar su escucha con la meta de dejar de usar los aparatos de audición.

¡Después de 12 meses del programa, por primera vez escucha, ve a larga distancia y se mueve, además estaba saludable!

Tan pronto como los padres comenzaron, vieron el progreso inmediatamente.

Un año después, llevaron a su hijo a su primera evaluación. Gracias a su arduo trabajo, Koshiro estaba más saludable, ya no estaba constipado y ya no hacía visitas constantes al doctor.

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