Un padre escribe acerca de los retos que él y su esposa enfrentaron cuando su hijo nació 14 semanas antes de su fecha estimada.

Por Janet Doman

Aproximadamente hace 18 semanas, nuestro mundo como lo conocíamos, se volteó de cabeza. Nuestro segundo hijo, Koa, nació a las 26 semanas de gestación, pesando 1030 gramos.
Koa en su primer día de vida
Cuatro semanas antes de su nacimiento, mi esposa fue ingresada al hospital con lo que parecían dolores de parto, un ligero sangrado y fluido amniótico.
Nuestro pequeño, en esa etapa, tenía un par de días menos de las 22 semanas de gestación.
Nos enfrentábamos a tomar decisiones a las que nadie debería de tener que dar respuesta. Fue aterrador, nauseabundo…… las palabras no pueden describir las emociones y el miedo que experimentamos.
Teníamos millones de preguntas y preocupaciones en la cabeza.

Me sentía absolutamente desamparado. Mi esposa sentía un dolor extremo, estaba conectada a algunos monitores y a un catéter. Estaba confinada a la cama y no se le permitía moverse, la vida de nuestro hijo estaba en peligro y posiblemente la vida de mi esposa también, yo no podía hacer nada.
Se nos dijo que había una muy alta posibilidad de que naciera en la siguiente semana o dos semanas después. Teníamos millones de preguntas y preocupaciones en la cabeza. No podíamos procesar nada de lo que se nos decía porque era abrumador.
Se nos informó que si lográbamos llegar a la semana 24, había altas posibilidades de que sobreviviera. La semana 24 se convirtió en nuestro objetivo -un día a la vez- esa era nuestra frase. Fueron dos semanas muy largas, sin embargo sentimos un poco de entusiasmo.
Mi esposa le hablaba todo el día a nuestro bebé que aún no nacía, se comunicaba con él, jugaba un juego de palmadas con él. Él estaba fuerte y respondía bien a su mamá, luego, se nos preguntó qué queríamos hacer en caso de que naciera antes de las 24 semanas y la tristeza volvió.

No había respuestas, no había respuestas correctas o incorrectas ni explicaciones. No podíamos pensar ni procesar nada. Todo era DEMASIADO difícil.
Finalmente es una vida de la que se tenía que tomar una decisión.
¿Por qué nos pasa esto a nosotros? ¿Qué hicimos mal? ¿Cómo será nuestra vida? ¿Cómo esto afectará la calidad de vida de nuestro hijo? ¿La calidad de vida de nuestro bebé? ¿La nuestra también?
Finalmente es una vida de la que se tenía que tomar una decisión.

No importaba cuándo naciera o en qué condiciones, necesitábamos salvarlo.

Es una vida, una vida que nos fue dado por alguna razón, él nos eligió y teníamos tanto amor por él aún sin haberlo conocido. Después de meditarlo tanto, de darle vueltas en la cabeza (que nos llevó a ningún lado, por cierto) la decisión fue muy simple: Decidimos hacer a un lado todo esto de “pensar” porque sólo nos estábamos volviendo locos.

No importaba cuándo naciera o en qué condiciones, necesitábamos salvarlo. 

Los médicos tenían que hacer todo lo posible por salvarlo.
Él era fuerte, mi esposa podía sentirlo, tenía una respuesta fuerte hacia ella. ¡ERA FUERTE! Así lo creíamos con cada célula de nuestro cuerpo, ahí fue donde nuestra mentalidad cambió.
Estamos agradecidos de haber tenido el conocimiento y así poder empezar inmediatamente con nuestro bebé.

Además, éramos “Conocedores de Doman.” Ambos asistimos al curso “¿Cómo multiplicar la inteligencia de tu bebé?” antes de que naciera nuestro primer hijo y estábamos agradecidos de haber tenido el conocimiento y así poder empezar inmediatamente con nuestro nuevo bebé. Un día a la vez, nos sentimos más seguros de nosotros y del bienestar de nuestro bebé. Sin importar a qué nos enfrentáramos, estaría bien, mejor que bien, sería fantástico. Lo habíamos hecho antes ya “El método Doman” con nuestro primer hijo. Él no fue prematuro pero el programa de estimulación y oportunidad sería el mismo.

Un día a la vez. ¿Cuál es el punto de pensar y pensar en lo que “podría” pasar? Les ahorraré tiempo: Nada, absolutamente nada. Sólo concéntrense en el ahora para poner un plan en práctica.
Sabíamos que Koa estaba escuchando, respondía a nuestras voces.
Desde el primer día, Koa estuvo en una incubadora (su pequeño “castillo” como le llamaban las enfermeras). Había tubos, monitores, máscaras de oxígeno y cables por todas partes. En cada oportunidad, poníamos una mano sobre él, le hablábamos, le cantábamos, le leíamos, le contábamos de nuestro día, de lo bien que estaba haciéndolo y lo que necesitaba hacer después. Estimulábamos su canal auditivo tanto como era posible pues le cubrían los ojos con una máscara para ojos la mayor parte del tiempo.
El hospital y su maravilloso equipo hacían todo lo posible para que lo pudiéramos ver cuando había oportunidad. Incluso nos alentaban a estar ahí tanto como pudiéramos.
Sabíamos que Koa nos escuchaba, respondía a nuestras voces.
Sabía que lo íbamos a visitar antes de que llegáramos, las enfermeras nos comentaron esto muchas veces, podía sentirnos.
Luego sucedió otro milagro.
Cuidado canguro

Semana de gestación 32-6 semanas de edad: El día que habíamos estado esperando: Cuidado canguro. Cuando hagas esto, tu corazón se derretirá, traigan una caja grande de pañuelos desechables, no importa qué tan dura crea una persona que puede ser.
El cuidado canguro con mamá fue importante para el crecimiento y el desarrollo del cerebro de Koa.
Nuestro primer abrazo, contacto, sentir su calor, nuestro bebé sintiendo la calidez de nuestros cuerpos, nuestro bebé sintiéndonos respirar, nuestro bebé oyendo y sintiendo nuestros corazones latir. Podía sentir eso, podía sentir nuestro amor y está aprendiendo de eso, su sentido del tacto está siendo estimulado.
Papá y Koa comparten un momento especial durante el cuidado canguro
Para citar un mensaje en un correo electrónico de un amigo muy especial en relación a cuidado canguro: “Esto puede influenciar al bebé para respirar a un ritmo apropiado, esto claro, es esencial para un desarrollo y crecimiento cerebral adecuado.”
Koa tenía 6 semanas pero sus padres sabían que la estimulación temprana era esencial -disfruta aprender matemáticas y cantidades
Semana de gestación 34-8 semanas de edad: 
Fuimos al NICU como siempre, sin embargo, nuestro bebé ya no estaba en la incubadora. Estaba durmiendo en una cama de bebé normal de hospital. Cuando lo vimos, no sólo estaba fuera de la incubadora, no tenía puesta la máscara de oxígeno  y fue la primera vez que pudimos ver bien su cara. Sólo había un tubo en su fosa nasal administrándole oxígeno.
Movía sus ojos para seguir y encontrar objetos.

De nuevo otro milagro.
Aquí fue cuando fue posible estimular su vista apropiadamente. Le mostramos bits y le hablamos al respecto, movía sus ojos para seguir y encontrar objetos. Su vista se estaba desarrollando correctamente. El NICU suele hacer exámenes semanales de la vista. Después del examen de ojos, todo estuvo tan bien que los doctores dijeron que no necesitaba que los hicieran semanalmente, en su lugar, se harían cada dos semanas.

Semana de gestación 36-10 semanas de edad:

 Durante nuestra visita diaria al NICU, pasamos por la rutina de ponernos la bata, lavarnos las manos y luego fuimos al lugar donde nuestro bebé debía estar, sin embargo, él no estaba ahí. Sí, imaginen los pensamientos corriendo por nuestras cabezas hasta que una enfermera dijo “Está fuera del NICU y a un lado del GCU. Lo pasamos ahí hoy cerca de las 14:00.”
Y sí, otro milagro. Mi esposa incluso pudo bañarlo.
El primer baño de Koa a las 10 semanas de edad
Semana de gestación 37-11 semanas de edad: Koa iba muy bien en su alimentación, así que las enfermeras dijeron que mi esposa comenzara a amamantar, esto le daría más contacto físico y estimulación auditiva.
Semana de gestación 39-13 semanas de edad: Su apnea de sueño ha sido un problema desde el día 1, dejaba de respirar más de 20 veces al día. Subía y bajaba, sin embargo, fue la primera vez que logró dormir 12 horas sin interrumpir ni una sola vez.
A las 13 semanas de edad, los padres muestran a Koa Bits en línea en blanco y negro por lo que aprendieron en el libro “¿Qué tan inteligente es tu bebé?” Esta estimulación visual es esencial.
Hasta este momento, nos habían dado los peores presagios.

Semana de gestación 40-14 semanas de edad: 

Su apnea de sueño había bajado a una o dos al día y usualmente entre 7pm y 6am. Se estaba haciendo un patrón y sabíamos que Koa se acercaba a superar esto también. Antes de dar a un bebé de alta de un hospital, hicieron una resonancia magnética para revisar todo. Se programó y esto básicamente nos indicó que los médicos y enfermeros pensaron que estaba más fuerte y estable como para irse a casa. Ayer Koa sólo dejaba de respirar una vez y fue un periodo muy corto, ahora es sólo cuestión de tiempo.
Un día a la vez.
A lo largo de este camino, se nos dieron los peores pronósticos: dificultades que probablemente enfrentaríamos, problemas que era propenso a vivir. Había cientos de obstáculos que tendríamos que sortear hasta que el siguiente problema apareciera. Era interminable, implacable y no podíamos ver la luz, pero ya sabes, un día a la vez.
En 14 semanas, Koa había caminado un largo, largo camino. Gracias a sus cuidados médicos y a sus dedicados padres, que no se detendrían ante nada para ayudaro.

Prepárate para hacer todo lo necesario para brindar las mejores oportunidades para tu hijo.


No he mencionado todos los retos a los que nos enfrentamos porque si ya han pasado por esto o si estás pasando por esto, sabes exactamente de lo que hablo. El punto es que no lo puedes cambiar.
Puedes prepararte e informarte para hacer todo lo que necesites hacer como padre para ofrecer la mejor oportunidad para tu hijo. Es vital estimular todas las vías sensoriales de todas las maneras posibles para llegar a cualquier problema.
Hemos sido bendecidos.
Si no fuera porque conocía a los Institutos para el Logro del Potencial Humano y por haber tenido la oportunidad de asistir a sus cursos cinco años atrás, por el apoyo que tuvimos de toda esa gente positiva a nuestro alrededor, gente a la que le importas, que no tenían por qué pero salían de su camino para darnos más información porque genuinamente les importábamos, no creo que estaríamos en donde hoy estamos.
Sabíamos que el programa de bits estimularía la visión de Koa, mi esposa aún lleva bits al hospital y se los muestra a diario. Sabíamos que el programa físico lo ayudaría a desarrollar sus pulmones y cuerpo, cuando venga a casa, se le darán todas las oportunidades para moverse tanto como sea posible. Funciona, está funcionando con nuestro niño de 3 años y funcionará con él también, ahí está todo, la mejor oportunidad para nuestros niños.
Papá dice que “¡Koa ama las figuras!”
Hay esperanza, manténganse positivos, encuentren lo positivo en cada cosa; está ahí, sólo tienen que ser receptivos. Sean fuertes, especialmente por su esposa porque es todo lo que pueden hacer pero esto es ENORME. Antes dije que me sentía desconsolado, así fue, pero ser positivo y apoyarla, va más allá de lo inmenso y aún me agradece a diario por el apoyo.
Confía en tu esposa, nadie conoce mejor a un bebé que su madre.

Mantente positivo frente a ella, usa el sitio de Los Institutos (www.iahp.org o en español www.iahp-es.org ) para investigar y educarte. He asistido a sus cursos y he leído sus libros, todos pueden hacerlo, son fáciles de seguir. Incluso compré los últimos libros y comencé a leerlos para prepararme para cuando Koa venga a casa.
Mientras mi esposa estuvo en el hospital, le decía lo que yo aprendí ay le enseñaba lo que haré. Mi objetivo es mantenerla positiva y comunicarnos con el bebé. Mi consejo: confía en tu esposa, confía en sus instintos. Nadie conoce mejor a un bebé que su madre.
Cuando nazca tu bebé, estimúlalo de todas las maneras posibles. No investigues en internet demasiado y no te enganches con eso. Yo lo hice y no fue bueno, siempre hay una mala historia para cada buena historia. El sitio de Los Institutos me dio mucha más esperanza con sus historias de éxito y me motivó con ideas acerca de qué hacer e historias que le conté a mi esposa mientras estaba en el hospital.

Los milagros suceden

Mi esposa es una CAMPEONA ABSOLUTA. Se mantuvo por cuatro semanas después de que nos dijeran que tal vez no duraría ni dos semanas: fueron dos semanas de dolor indescriptible, cuatro semanas de no ver a nuestro pequeño de 3 años. Los niños no tenían el acceso permitido a su cuarto y ella estuvo confinada a la cama por lo que no podía ir a verlo al área de visita. Esto casi destruye su tranquilidad, sin mencionar la paliza física de 24 horas al día por cuatro semanas.
Mi trabajo era estar ahí para ellos, ser su pilar y más, mucho, mucho MÁS. Ese amigo especial que antes mencioné, me informó por correo electrónico acerca de algo que le dijo su abuela a él “Esto también pasará.”
Así es y así será.
Los milagros suceden, los hemos atestiguado, los vemos a diario. Nosotros tenemos uno esperando venir a casa muy, muy pronto.
Sólo recuerden: Un día a la vez.
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