¿Por qué esperar a los 6?

Por Mihai Dimancescu
 
En un mundo bombardeado por publicidad mediática de juguetes o juegos “educativos”  para los niños pequeños, los escépticos paradójicamente critican los programas para el desarrollo temprano de Los Institutos para el Logro del Potencial Humano bajo la consigna de que los niños pequeños no están listos para aprender bits de información inteligente y que al hacerlo se les roba su niñez.  Es interesante considerar que los mismos críticos pasan completamente de largo cualquier crítica de los juguetes o juegos “educativos”, producidos en masa, algunos de los cuales son buenos, pero muchos entre ellos no ofrecen más que una atracción pasajera para los padres que genuinamente buscan mejorar el futuro de sus niños.
Los programas de Los Institutos para niños pequeños se derivan directamente de las observaciones de niños con lesión cerebral profunda con diagnósticos desesperanzados por parte de sus médicos. Algunos de estos niños se recuperan al grado de lograr una función completamente independiente, si se les provee de un programa para su atención.

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Un padre escribe acerca de los retos que él y su esposa enfrentaron cuando su hijo nació 14 semanas antes de su fecha estimada.

Por Janet Doman

Aproximadamente hace 18 semanas, nuestro mundo como lo conocíamos, se volteó de cabeza. Nuestro segundo hijo, Koa, nació a las 26 semanas de gestación, pesando 1030 gramos.
Koa en su primer día de vida
Cuatro semanas antes de su nacimiento, mi esposa fue ingresada al hospital con lo que parecían dolores de parto, un ligero sangrado y fluido amniótico.
Nuestro pequeño, en esa etapa, tenía un par de días menos de las 22 semanas de gestación.
Nos enfrentábamos a tomar decisiones a las que nadie debería de tener que dar respuesta. Fue aterrador, nauseabundo…… las palabras no pueden describir las emociones y el miedo que experimentamos.
Teníamos millones de preguntas y preocupaciones en la cabeza.

Me sentía absolutamente desamparado. Mi esposa sentía un dolor extremo, estaba conectada a algunos monitores y a un catéter. Estaba confinada a la cama y no se le permitía moverse, la vida de nuestro hijo estaba en peligro y posiblemente la vida de mi esposa también, yo no podía hacer nada.
Se nos dijo que había una muy alta posibilidad de que naciera en la siguiente semana o dos semanas después. Teníamos millones de preguntas y preocupaciones en la cabeza. No podíamos procesar nada de lo que se nos decía porque era abrumador.
Se nos informó que si lográbamos llegar a la semana 24, había altas posibilidades de que sobreviviera. La semana 24 se convirtió en nuestro objetivo -un día a la vez- esa era nuestra frase. Fueron dos semanas muy largas, sin embargo sentimos un poco de entusiasmo.
Mi esposa le hablaba todo el día a nuestro bebé que aún no nacía, se comunicaba con él, jugaba un juego de palmadas con él. Él estaba fuerte y respondía bien a su mamá, luego, se nos preguntó qué queríamos hacer en caso de que naciera antes de las 24 semanas y la tristeza volvió.

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